De domingos y demonios.

Domingo tarde y el demonio lujurioso, que convive con el resto de mis demonios, me dice que salga a cenar, que tiene apetito y, ese ñec ñec de «tengo hambre», me hace ser consciente de que sí, que es verdad, que hace mucho tiempo que no echo un polvazo (he dicho polvazo? Ni polvazo, ni polvo ni polvete), y de que lo mas cercano a piel que he tocado, en el último tiempo, es mi chaqueta de cuero.
A lo que iba que justo cuando estoy en plena disertacion mental sobre el sexo y su importancia en mi vida (últimamente ninguna parece ser), ha hecho acto de presencia la Señorita del Pan Pringado de Pereza y se ha puesto a gritarme tanto que ha ensordecido cualquier otro pensamiento. Que qué me gritaba? Pues la muy perra ponía en relevancia mi estado actual (sí, ese que nadie publica en Facebook) que vendría a ser:

‘Con la casa por limpiar (ay que ver con lo bonita que está cuando está limpia), la compra por hacer (va! Tengo arroz y queso… ah y cerveza), con el envase de la pizza que me he zampado y, uy, el de los chocolates aún por tirar (ummmmm que ricos estaban pero cómo de culpable me siento), la lavadora por poner (tengo ropa limpia? Qué me pondré mañana para trabajar?), con tropecientos whatsapp (porqué he pasado del móvil?) y con ojos rojos de ver series en pijama durante las últimas 10 horas (pero donde coño se me ha ido el día?). A todo esto estoy sin depilar (método cuchilla?) Y, hostias, tengo mas cejas que Frida y mas bigote que Escobar! (A ver quien es la valiente que pone todo eso en su estado)

En fin que me voy por las ramas. Iba diciendo que, la Señorita del Pan Pringado de Pereza, es una perra porque cómo se atreve a poner al descubierto todo eso si es por su culpa que estoy así? Que se pone detrás de mi oreja, ahí dale que te pego, que si «donde vas a ir que estés mejor que aquí» que si después de este capítulo te levantas» que si «solo te faltan por ver 25!» que si «uy parece que ha refrescado» …. Entre ella y los 8 donuts del Mercadona a dos euros no se puede, oiga, no se puede!!

Al final mi realidad es que son las ocho de la tarde y, si quiero alimentar al demonio lujurioso, tengo dos opciones:

– Plan A: ducha, cuchilla, base de maquilaje (mucha para tapar bigote) y disculparme con el que escribió «que haces esta noche?» diciéndole que «quedar contigo y compensarte por no responderte rápido»

– Plan B: Qué rica está la birrita que me queda en la nevera, con aceitunas y queso y cuánto, cuantísimo, valoro mi imaginacion y en qué medida más desmedida adoro las fantasías.

Pero que perra que eres Pereza! Ya me ha convencido!

#Quebienseestáencasasinhacerleputocasoanadanianadiemasqueaminombligo.

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2 comentarios sobre “De domingos y demonios.

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